Salud

Cuando el deseo de ser mamá también duele

Cuando un embarazo no llega como se esperaba también pueden aparecer miedos, frustración y tristeza. Porque acompañar emocionalmente este recorrido también es cuidar.

Una mujer sentada en un sillón junto a la ventana sostiene una taza caliente, con una planta que brota en el alféizar
Virginia Elisa Aboslaiman

Virginia Elisa Aboslaiman, Lic. en Psicología, MP 4264

Psicóloga perinatal

Publicado 5 de octubre de 2026

Hay maternidades que empiezan mucho antes de un embarazo.

Empiezan con el deseo, con la ilusión, con ese “ojalá este mes”, con estudios, esperas, resultados y, muchas veces, con silencios que pesan.

Cuando el embarazo no llega

Cuando un embarazo no llega como se esperaba, no solo aparece una dificultad médica. También aparecen preguntas, miedos, frustración, enojo, tristeza y una sensación difícil de explicar para quien no lo atravesó.

La maternidad puede convertirse en un verdadero recorrido emocional: esperanza al comenzar, ansiedad durante la espera y mucha tristeza cuando el resultado no es el esperado.

Y hay algo que me parece muy importante remarcar: sentirse triste, cansada, frustrada o ansiosa no significa necesariamente estar atravesando un trastorno psicológico. Muchas veces son respuestas emocionales frente a una experiencia profundamente movilizante.

Acompañar también es cuidar

Desde la psicología perinatal, acompañar estos procesos también es cuidar.

Es poder hablar del miedo, del enojo con el propio cuerpo, de la culpa, de la comparación con otras mujeres, del impacto en la pareja y de todo aquello que muchas veces queda guardado.

Porque cuando el deseo de ser mamá empieza a ocuparlo todo, también necesitamos recordar algo: la mujer que espera ese embarazo sigue necesitando ser cuidada hoy.

No esperar a estar desbordada

El acompañamiento psicológico puede ayudar a transitar la incertidumbre, trabajar pensamientos que generan más sufrimiento y sostener emocionalmente cada etapa del proceso.

A veces, acompañar también es simplemente tener un lugar donde poder decir:

“Esto me está costando.”

Y que alguien pueda quedarse ahí, acompañando.

Bibliografía

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  • Antequera Jurado, R., Moreno-Rosset, C., Jenaro Río, C., & Ávila Espada, A. (2008). Principales trastornos psicológicos asociados a la infertilidad. Papeles del Psicólogo, 29(2), 167–175.
  • Ávila Espada, A., & Moreno-Rosset, C. (2008). La intervención psicológica en infertilidad: orientaciones para un protocolo de actuación clínica. Papeles del Psicólogo, 29(2), 186–196.

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