Durante los primeros 1000 días pasan cosas increíbles.
Un bebé que al principio necesita de nosotros prácticamente para todo, poco a poco empieza a mirar, reconocer voces, descubrir sus manos, agarrar objetos, sentarse, desplazarse, buscar aquello que se esconde, imitarnos y encontrar sus propias maneras de resolver pequeñas situaciones. Son los llamados hitos del desarrollo.
Pero hay algo que siempre me gusta aclarar: los hitos no son una carrera ni un examen que nuestros hijos tengan que aprobar.
El desarrollo sigue un recorrido, pero cada niño tiene sus propios tiempos. Incluso los modelos evolutivos señalan que, aunque existe una secuencia en la aparición de muchas habilidades, la edad exacta en que aparecen puede variar.
Etapa | Qué está descubriendo | Cómo acompañar |
|---|---|---|
Primeros meses | Caras, voces y contacto. Sus sentidos siguen madurando. | Hablarle, cantarle, acercar tu rostro y responder cuando intenta comunicarse. |
4 a 8 meses | Que sus acciones producen efectos sobre los objetos. | Dejarlo explorar de manera segura. |
Cerca del primer año | Que algo puede seguir existiendo aunque no lo vea. | Esconder un juguete y preguntar: “¿Dónde está?”. |
12 a 18 meses | Distintas formas de conseguir lo que quiere. | Darle unos segundos para que busque su propia solución. |
18 meses a 2 años | Pensar soluciones antes de hacerlas e imitar a los adultos. | Recordar que nos observa: aprende de lo que vive. |
Los primeros meses: “te estoy descubriendo”
Aunque parezca muy pequeño, desde el nacimiento el bebé ya está recibiendo muchísima información. Mira, escucha, siente el contacto, reconoce olores y poco a poco empieza a descubrir las caras y las voces que forman parte de su mundo.
Los sentidos ya están funcionando al nacer, aunque continúan madurando durante los primeros meses. Por eso, en esta etapa no necesitamos juguetes sofisticados para estimular. Nuestra cara, nuestra voz y nuestro contacto ya son enormes fuentes de aprendizaje.
Hablarle mientras lo cambiamos, acercarnos para que pueda observar nuestro rostro, cantarle, sonreírle y responder cuando intenta comunicarse son experiencias muy valiosas.
De a poquito empieza a descubrir: “yo puedo hacer cosas”
Con los meses, el bebé empieza a mirar menos solamente hacia su propio cuerpo y mucho más hacia todo lo que tiene alrededor.
Agarra ➜ Sacude ➜ Golpea ➜ Tira ➜ Vuelve a hacerlo.
Y quizás nos parezca que está repitiendo una y otra vez lo mismo, pero en realidad está descubriendo algo enorme:
“Cuando hago esto, pasa algo”.
Entre los 4 y los 8 meses comienza justamente a interesarse cada vez más por los objetos y por los efectos que producen sus acciones sobre ellos.
Cerca del primer año: “sé lo que quiero”
Poco a poco las acciones del bebé empiezan a tener cada vez más intención. Ya no mueve solamente por mover:
✓ Quiere alcanzar ese juguete.
✓ Busca algo que se cayó.
✓ Aparta una cosa para llegar a otra.
Empieza a encontrar pequeñas estrategias para conseguir lo que quiere.
También empieza a comprender algo maravilloso: aunque algo desaparezca de su vista, puede seguir existiendo.
Por eso esconder un juguete y preguntar “¿Dónde está?” puede convertirse en uno de sus juegos preferidos. Detrás de ese juego tan sencillo hay un cerebro aprendiendo muchísimo.

Del año al año y medio: “quiero probar”
En esta etapa suele aparecer un pequeño explorador.
- Abre cajones.
- Mete y saca objetos.
- Tira cosas.
- Las vuelve a levantar.
- Prueba una manera y después otra.
No necesariamente lo hace “para hacer lío”. Está experimentando.
Entre los 12 y 18 meses, el niño empieza a buscar activamente diferentes formas de conseguir aquello que quiere. Por eso, siempre que sea seguro, también es importante permitirle intentar.
Entre los 18 meses y los 2 años: empieza a imaginar soluciones
Hacia los dos años ocurre otro cambio precioso. El niño empieza progresivamente a poder pensar algunas soluciones antes de hacerlas. Puede acercar algo para alcanzar un objeto, recordar dónde quedó aquello que estaba buscando o repetir más tarde una acción que vio hacer a un adulto.
También se vuelve cada vez más importante la imitación. Nos observa muchísimo.
✓ Cómo hablamos.
✓ Qué hacemos.
✓ Cómo usamos los objetos.
Y después intenta hacerlo él.
En esta etapa también puede reproducir posteriormente algo que vio antes, aunque esa persona ya no esté delante suyo. Por eso muchas veces decimos que los niños aprenden mucho más de lo que viven que de aquello que intentamos enseñarles de manera directa.
No todo pasa al mismo tiempo
Quizás una mamá escucha:
“¿Todavía no camina?”
“¿El mío ya hace esto, el tuyo no?”
“Debería estar haciendo tal cosa…”
Y empiezan las comparaciones.
Pero el desarrollo infantil no funciona como un calendario exacto. Hay niños que avanzan antes en algunas habilidades y necesitan un poco más de tiempo en otras. Por eso observamos el desarrollo como un conjunto: cómo se mueve, cómo se comunica, cómo juega, cómo responde a las personas y cómo va adquiriendo nuevas herramientas.
Entonces, ¿cómo puedo estimular a mi bebé?
Muchas veces me preguntan qué comprar o qué actividad hacer. Y mi respuesta suele ser mucho más simple: jugá con él.
Ideas para jugar con tu bebé
- Hablale.
- Cantale.
- Leele.
- Ponete a su altura.
- Dejalo tocar.
- Ofrecele objetos seguros.
- Permitile moverse.
- Escondé un juguete y vuelvan a encontrarlo.
- Imitá sus sonidos.
- Celebrá sus intentos.
Y sobre todo, mirá a tu bebé.
Porque estimular no es adelantar etapas. Estimular es ofrecer oportunidades para que pueda descubrir el mundo a su propio ritmo, sabiendo que hay un adulto disponible cerca.
Los primeros 1000 días están llenos de primeras veces. Y no necesitamos convertirlas en una carrera. Necesitamos estar ahí para acompañarlas.



